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Málaga

Málaga contaría con cinco municipios en acción preferente por su pérdida de población

La Junta ha señalado un total de 95 localidades en el mapa regional donde frenar la pérdida de habitantes y atraer nuevo vecinos

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  • Alfarnate es uno de esos municipios. -
  • Sólo Cádiz, con ninguno, y Sevilla con tres, tienen menos que Málaga, frente a Granada y Almería, donde se han detectado más
  • Los cinco municipios de la estrategia de la Junta son: Alfarnate, Cañete la Real, Genalguacil, Jubrique y Pujerra

Andalucía tiene un desafío demográfico en Andalucía que sitúa hasta 95 puntos de este a oeste y de norte a sur del territorio regional, en el mapa. Es lo que se conoce como españa vaciada, que en la provincia de Málaga deja solo cinco  municipios y que ya cuenta con la Estrategia frente al Desafío Demográfico,  una hoja de ruta de la comunidad que se basa en un “exhaustivo” diagnóstico previo con un “gran” objetivo general que es alcanzar los 10 millones de habitantes y la renta media per cápita del país (30.000 euros) y varios objetivos específicos para llegar a eso, entre ellos, reducir en un 80% la pérdida de habitantes que han registrado en la última década mediante medidas transversales.

Primero los números, que dicen que son Cádiz, Sevilla y Málaga las provincias que presentan una situación menos preocupante, ya que , en el caso de la provincia gaditana, de acuerdo con los datos facilitados por el IECA (Instituto de estadística y Cartografía de Andalucía), ninguno de sus municipios  cumple seis o siete de los indicadores fijos formulados; en Sevilla son tres, mientras que en el caso de la provincia de Málaga son Alfarnate, Cañete la Real, Genalguacil, Jubrique y Pujerra . Quienes peor lo tienen son Almería con 23 localidades y Granada con 30. En Córdoba se contabilizan 15; son nueve en Huelva, y en el caso de Jaén, un total de 11.

Pero, ¿cuáles son los criterios para marcar que un municipio está en situación preocupante?  El borrador de la Estrategia frente al Desafío Demográfico señala los municipios en los que hay que centrar las medidas destinadas a frenar la despoblación y los divide en tres grupos según su prioridad, teniendo en cuenta la densidad de población, la tasa de crecimiento poblacional y vegetativo, el índice de envejecimiento y de dependencia, la tasa migratoria y la edad media de la población.

En base a esos criterios, se han identificado 95 municipios de acción preferente, distribuidos como ya se ha contado. Hay también un segundo escalón, en el que la Estrategia incluye a 208 municipios de prioridad media y en el tercero otros 156 con prioridad baja. 

El reto, según fuentes del ejecutivo andaluz,  es que, en 10 años, es decir para 2035, se consiga frenar la pérdida de población en el 80% de las zonas afectadas para que estos municipios sobrevivan y las grandes capitales, las zonas costeras o el Valle del Guadalquivir no se saturen porque sigan recibiendo a los vecinos que vacían la Andalucía rural y sean los únicos focos de atracción para la población migrante.

Situación y propuestas

Las localidades definidas en el borrador de la Estrategia, que está expuesto a información pública para recibir aportaciones hasta el 20 de abril, como de “acción preferente” incluye en el primer escalón aquellos municipios andaluces que, en mayor o menor medida, llevan años perdiendo vecinos de una manera lenta pero progresiva.  Son vecinos que, en su mayoría, no se van de Andalucía, pero migran a zonas que también tienen problemas demográficos que la Estrategia persigue atajar, tales como tener que dar servicio a una población cada vez mayor que, en algunos casos, crece a un ritmo más rápido del que pueden asumir. 

Y es que el diagnóstico previo elaborado para diseñar esta Estrategia, que coordina la Consejería de Justicia, Administración Local y Función Pública pero que implica a todo el Gobierno andaluz, revela que en Andalucía no existe un problema generalizado de despoblación, pero sí un reparto desequilibrado de los habitantes en el territorio.

La mitad de los andaluces reside en una treintena de capitales y grandes ciudades, pero en ninguna de ellas vive más del 20% de la población total, cuando en comunidades como Aragón solo su capital, Zaragoza, concentra a más del 51% de todos sus habitantes.

Además, una de las características propias de Andalucía es su importante red de ciudades medias que cohesionan buena parte del territorio de forma que en 253 municipios reside otro 22,4% de la población.

Pero dado el tamaño de la comunidad, con 785 municipios (entre los que se reparten 5.671 núcleos de población como Entidades Locales Autónomas, aldeas, pedanías y núcleos diseminados), la mayor parte del territorio es rural y hay 337 municipios (casi el 43% del total) en los que solo vive el 8,9% de los andaluces, la mayoría municipios pequeños de comarcas de interior y sierra.

La Junta sitúa la falta de servicios, entre el mito y la realidad

La Estrategia habla de municipios que, en contra de lo que se suele pensar y precisamente por la importancia de las ciudades medias en la comunidad andaluza, no tienen tan lejos como se cree las grandes vías de comunicación, los hospitales, centros de salud y de urgencias, los colegios e institutos o servicios sociales esenciales que, no obstante, la Estrategia frente al desafío demográfico también prevé acercar aún más, aclaran desde la Junta de Andalucía.

Y se pregunta que ¿por qué entonces si tienen servicios y una calidad de vida envidiable respecto a las grandes urbes el 55% de los municipios andaluces pierde población desde hace más de diez años? La respuesta la dan los expertos que están trabajando con la Junta en el diseño de la Estrategia que coinciden en que influyen varios factores. Uno de ellos es esa imagen negativa sesgada que atribuye al mundo rural una falta de equipamientos y servicios no siempre real. Y otro la falta de una cultura del progreso y el desarrollo en el propio pueblo, ese “el niño tiene que irse fuera porque aquí no hay oportunidades”.

No obstante, sí hay problemas concretos, como la falta de vivienda disponible, o casas abandonadas que requieren costosas reformas. Y décadas de falta de iniciativas para impulsar proyectos que ofrezcan oportunidades de emprendimiento y laborales para que los jóvenes se planteen quedarse en su pueblo sin renunciar por ello una trayectoria profesional con futuro que colme sus legítimas aspiraciones.

Allí donde sí se ha hecho ese trabajo, con fórmulas innovadoras que además aprovechan las posibilidades endógenas, la sangría demográfica se ha frenado, con ejemplos como el del Benarrabá (Málaga) y sus cabras bombero o Santiago de Calatrava (Jaén) y su exitosa iniciativa de convertir la antigua casa cuartel de la Guardia Civil en viviendas alquiladas por 30 euros a familias con hijos menores.

No hay que olvidar que las nuevas tecnologías hoy permiten que muchas actividades profesionales se puedan desempeñar a distancia. La extensión del teletrabajo tras la pandemia del COVID, que también ha aumentado el interés por vivir en entornos más saludables y naturales, ha hecho surgir en toda Europa un nuevo perfil de nómadas digitales interesados en la calidad de vida que ofrece la Andalucía rural.

Además de fijar la población al territorio es clave atraer nuevos vecinos porque el envejecimiento de la población generalizado en todo el mundo occidental también acecha a Andalucía. De hecho, el crecimiento de la población en la comunidad no obedece a un saldo vegetativo positivo sino al fenómeno migratorio. Una migración que, regulada y ordenada, supone una oportunidad.

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