El consenso
Un sistema educativo politizado es una desgracia y un maestro sin una apreciación rica de la vida lo es aún más.
Educación está haciendo falta en las filas de cada formación política y hábitos de educación en el ciudadano para aprender a respetarse. ¿Cómo vamos si no a consensuar un proyecto común? ¿Puede la media España de izquierdas hacer un programa que merezca la pena pisando a la otra media? Haced la misma pregunta a la derecha y será el mismo viaje. ¿Ha tenido alguna vez este pueblo un sentimiento único de grupo, asentado sobre la piel de toro y recogido en los mismos límites, sin ideologías que lo dividan y con la única guía de la fe en sí mismo? Nada ni nadie puede conseguir este cambio a medio plazo si no es un sistema educativo bien pertrechado y un maestro insuflado para este efecto. Sí, ese maestro tan denostado en nuestra historia moderna (pasas más hambre…) es el único que puede moldear futuro desde el pupitre; después, ya es tarde para ciertos hábitos.
Un sistema educativo politizado es una desgracia y un maestro sin una apreciación rica de la vida lo es aún más. ¿Es más importante una ley de educación que un maestro? Los planes de estudio y la selección de profesionales son los que importan más que un documento articulado con normas de conducta. La convivencia en el aula es una mimética continuada para un niño que hace suya la conducta del líder. Algunos se empeñan en discutir desde cierta frivolidad y abandonan el futuro de la comunidad a través del presente escolar. Un plan de estudios serio para profesores y alumnos y una elección de aquéllos en función de los segundos. La sociología ha de entrar en los programas y sobre todo en los objetivos; que cada barrio, comarca o región tenga su resonancia en el aula y su planificación de futuro. Siempre les ha dado miedo a algunos que el pueblo aprenda a pensar cuando está según ellos para las cargas y los trabajos; qué contrapeso más eficaz una masa dócil en las turbulencias económicas. Cuidado con la educación, que puede hacer díscolos a los humildes y exaltados a los insensatos. Que puede transformar al hombre vulgar en un exigente de igualdades y en redentor de las injusticias; que puede adquirir el concepto de dignidad y empeñarse en ser persona. Estoy describiendo las dos Españas; sólo deberías haber cantado la tuya, Antonio, hasta que este miedo espeso de la convivencia haga reflexionar a algunos sobre la propia historia. Españolito que naces, te guarde Dios.