Un revisionismo histórico de pacotilla

Publicado: 10/07/2020
Autor

Antonio Monclova

Antonio Monclova es biólogo, doctor en prehistoria y paleontología, master en arqueología y patrimonio

Educar para el futuro

Análisis, crítica y reflexión sobre las necesidades pedagógicas de la sociedad para difundir el conocimiento y la cultura

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Sea investigador aficionado, periodista o simplemente una persona curiosa está en su derecho de elaborar nuevas interpretaciones de la historia.
Prohibirle a alguien que pueda interpretar a su gusto los hechos históricos es algo que va contra la libertad de pensamiento y de expresión, otra cosa muy diferente es que al hacerlo acierte porque es indiscutible que hay hechos históricos que tienen múltiples interpretaciones.

El revisionismo histórico está basado en estudios críticos de los hechos históricos y los relatos oficiales con el objeto de revisarlos y en su caso reinterpretarlos.

En el ámbito académico nadie discute la legitimidad de quien reinterpreta unos hechos históricos a la luz de nuevos datos y mediante análisis más precisos o menos sesgados de datos que ya se conocen.

Por otro lado cualquiera – sea investigador aficionado, periodista o simplemente una persona curiosa – está en su derecho de elaborar nuevas interpretaciones de la historia.

La historia es un terreno abonado para la controversia política y muchos grupos legitiman sus ideas y actuaciones fundamentándolas en trayectorias históricas pasadas, las cuales blanquean mediante un revisionismo histórico que reinterpreta a su conveniencia determinados hechos (como negar los exterminios comunistas y su fracaso económico). Los que hacen este uso político de la historia suelen ser totalitarios a la hora de difundir sus interpretaciones en medios de comunicación y redes sociales, sin aportar argumentos sólidos a su favor ni admitir disidencias.

Logran adhesiones con el chantaje emocional del buenismo, fomentan el miedo a ser excluido socialmente y acosan e incitan al odio contra quienes estén en desacuerdo.

Desde el siglo XVI una leyenda negra fraguada en diversas partes de Europa intenta tirar por tierra el periodo más glorioso de nuestra historia, pero lo peor es que aunque los que la fomentaron no eran españoles, nosotros tampoco hemos sabido frenarla.

En estos últimos años el revisionismo histórico parece haber provocado una secuela de esa leyenda negra, cuando en algunos (demasiados) países de las Américas hay políticos populistas que presentan a la colonización española como un periodo negro que han coartado su historia, pero olvidan convenientemente el importante legado humano y cultural aportado por España durante siglos.

Esos políticos ignorantes y sus seguidores (igual o más ignorantes) que hablan del genocidio español en las Américas y de derribar estatuas de Colon o Fray Junípero, me harían reír si no fuera porque me hierve la sangre, pero lo que me da asco es ver cómo a esos mastuerzos le siguen la corriente gente bien formada llevadas por su sectarismo. Para poder interpretar la historia es fundamental que conozcamos los hechos sin ambages, de lo contrario estaremos condenados a creernos lo que a otros se les ocurra decir cuando les dé la gana. Recuerden: no podemos olvidar ni dejar que los demás olviden. Fuerza y salud.

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