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Sábado 31/07/2021

Con perspectiva sureña

Cosas de niños muy serias

Todos o casi todos hemos oído hablar en algún momento del bullying o acoso escolar, pero nunca piensas que este tipo de comportamientos pueda darse...

Publicado: 31/01/2019 ·
23:48
· Actualizado: 31/01/2019 · 23:48
Autor

Antonia Merino

Antonia Merino es una reconocida periodista y analista política y social de la provincia jienense

Con perspectiva sureña

La actualidad política y social vista desde la trinchera femenina y la experiencia de una veterana del periodismo jienense

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Todos o casi todos hemos oído hablar en algún momento del bullying o acoso escolar, pero nunca piensas que este tipo de comportamientos pueda darse en tu entorno más cercano hasta que un docente te desvela la existencia de un mundo cruel e intolerable en un ambiente donde uno piensa que los niños deberían sentirse arropados y no indefensos. Así, te enteras que para algunos menores ir al colegio es una tortura infinita: sufren maltrato físico o psicológico por parte de otros niños a través de actitudes como la discriminación, la burla, la homofobia, la xenofobia o el castigo corporal. Van al “cole” con miedo, sin saber qué hacer ni qué decir. Lo más preocupante de este aterrador escenario es que en ocasiones se trata de relativizar el problema restándole importancia… Son cosas de niños… Siempre ha pasado… Lo cierto es que esta lacra social no tiene toda la visibilidad que requiere. Y lo vemos de forma periódica cuando aparecen en los medios de comunicación noticias angustiosas sobre episodios de acoso escolar que en su dimensión más extrema pueden terminar con la muerte del menor. En un primer momento nos rasgamos las vestiduras, pero en cuestión de días miramos a otro lado y se impone el silencio de una sociedad cómplice incapaz de dar una respuesta contundente a un problema cada vez más frecuente. Los más resueltos rápidamente ponen el foco en el colegio al buscar la responsabilidad del bullying escolar cuando, en realidad, la responsabilidad es conjunta: de la comunidad educativa, los padres y los compañeros. El acoso escolar solo es posible gracias a la complicidad del grupo que ríe las gracias, calla cómplice y mira hacia otro lado. El problema es que denunciarlo puede implicar llevar la etiqueta del soplón de la clase, algo que nadie quiere asumir. Los compañeros, sin duda, son determinantes para desactivar la figura del acosador. Según  una encuesta de The Save Children, más de la mitad de los niños españoles asegura que ha sufrido algún tipo de humillación o violencia física en el colegio. La mayoría burlas, rumores  o golpes. Además, uno de cada cuatro admite haber participado en algún tipo de acto de violencia o humillación a otros compañeros. Necesitamos, por tanto, un compromiso de todos porque ningún niño tendría que sufrir acoso escolar y mucho menos querer quitarse la vida. Ningún niño tendría que preocuparse de nada más que de estudiar y jugar. Y necesitamos recapacitar como padres y como sociedad sobre nuestra responsabilidad en la conducta de los acosadores y en el silencio de las víctimas. 

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