El Día de la Obesidad

Publicado: 08/03/2021
Autor

José Chamorro López

José Chamorro López es un médico especialista en Medicina Interna radicado en San Fernando

Desde la Bahía

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El ahorro podría ser hasta de un 60%, con una buena administración de los Gobiernos.
El número de efemérides y celebraciones ha cogido el camino de la progresión geométrica para su crecimiento de tal forma, que el almanaque tendríamos que incrementarlo al menos en seis meses más para que todas las fiestas tuvieran su ubicación.

No soy muy amigo de tantos días de celebración, ni de pregones.  Pero las costumbres, como la mentira, cuando se universalizan adquieren rango de verdad y realidad.

La realidad que hoy quiero citar es la de la celebración el pasado día cuatro de este mes del Día de la Obesidad.

Vivimos un presente compungido. Los decesos alcanzan cifras de campos de batalla. Hay pánico y miedo porque la agudeza de la pandemia nos sorprendió fuera de órbita y artillería preparada para tal hecho, consiguiendo una rotunda victoria, que ahora empieza a debilitarse, pero la obesidad es una pandemia crónica y probablemente sea el problema más importante de salud al que nos enfrentaremos en años venideros.   

Es la obesidad una enfermedad metabólica y sistémica, crónica, compleja y multifactorial, cuyas causas principales son: genéticas, endocrinas (hormonales), conductuales y metabólicas y con factores ambientales de riesgos, tales como la dieta, estrés, patrones de trabajo, problemas sociales y económicos, senectud, sedentarismo, falta de sueño, ciertos medicamentos o dejar de fumar, aunque esto último se debe más a la ansiedad propia al dejar el hábito, que al propio tabaco. Las cifras producen escalofrío y su prevalencia se ha triplicado en países europeos a partir de 1980. Un 30-70% de los adultos de la U.E. tienen sobrepeso y un 10-30% obesidad. 2,8 millones de personas, globalmente, mueren cada año como resultado del exceso de peso. En España un 39,3 de adultos tienen sobrepeso y presenta obesidad con Índice de Masa Corporal mayor de 30 (>30), un 21,6% de hombres y 22,84% las mujeres. De seguir así en 2030, que no está tan lejos, habrá en España 27,2 millones de personas con exceso de peso, que aumentará el gasto sanitario en 3.081 millones de euros. En la actualidad hay en nuestro país 8,4 millones de personas con sobrepeso (prevalencia del 23%).

Sin embargo, la sociedad no tiene aún un conocimiento serio del problema y solo la consideran enfermedad crónica un 59% de los que la padecen. Hay una idea equivocada al creer que la responsabilidad, la culpabilidad a secas es solamente de la persona obesa. En absoluto, aunque así lo creen el 80 % de los que la padecen.  La lucha contra la obesidad es un problema médico, político y social. Médico porque exige importante esfuerzo por parte de él y del paciente, este último no oponiendo dificultades, ni incumplimientos irresponsables para la eficacia que se exige. El sistema sanitario creando cada vez más unidades para el estudio específico de la Obesidad y sus complicaciones, con personas con conocimiento y experiencia suficiente. Hasta ahora las unidades de obesidad son escasas. Es problema político por esta última causa y por el gasto sanitario que conlleva de miles de millones de euros y la responsabilidad a que se enfrenta porque se calcula que en las próximas tres décadas se alcanzará una cifra de 92 millones de fallecimientos y reducción en tres años de la esperanza de vida. El ahorro podría ser hasta de un 60%, con una buena administración de los Gobiernos.

El problema social es arduo. Dos poderosas armas se precisan, educación y estilo de vida, pero vemos que es más frecuente en personas con menor nivel educativo y adquisitivo, por lo que hay que mejorar el primero y luchar contra las desigualdades si queremos equilibrar el segundo. Los fármacos actualmente utilizados con mayor o menor eficacia no son financiados por el Sistema Nacional de Salud. La demora en las consultas del profesional específico llega en ocasiones a los seis años. Los tratamientos quirúrgicos y endoscópicos tienen largas lista de espera, ahora más crecidas por el Covid 19.

Aparte de las múltiples complicaciones, desde las cardiovasculares al riesgo de cáncer, la ausencia de tratamiento, las dificultades para conseguirlo íntegra y certeramente y la ignorancia de la magnitud del problema lleva muchas veces al obeso al aislamiento social, sentimiento de verguenza y culpa, menor rendimiento en el trabajo y síndrome depresivo.

No se trata de recordar o pregonar un solo día cualquier hecho de importancia global, porque luego hay trecientos sesenta y cuatro más en que la memoria no democrática es incapaz de mantener un debate continuado, sin que exista resentimiento Y el problema de estética o ajuste del bikini, a pesar del encanto de la belleza, es secundario.

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