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Sábado 04/12/2021
 

El pobrecito hablador

Guerra, guerra, guerra

Hablo de los compañeros del metal gaditano, en lucha por sus reivindicaciones, unas peticiones que no salen en los medios, ni falta que hace

Publicado: 22/11/2021 ·
13:12
· Actualizado: 22/11/2021 · 13:12
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  • Protesta de los trabajadores del metal.
Autor

Francisco Palacios

Palacios es matemático y programador. Publicó su único libro hace ya unos años y sigue siendo el autor más leído de su calle

El pobrecito hablador

Escribo sobre lo que me gusta, pero sobre todo sobre lo que me disgusta, como un grito desesperado para no ganarme una úlcera

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  • Basta con colgarles la etiqueta de violentos, mostrar unos cuantos neumáticos ardiendo, y ya está el trabajo hecho
  • A nadie se le ocurre tirar de historia y ver como, golpe a golpe, han destrozado la economía gaditana
  • La violencia es la de una patronal que siembra el miedo, la incertidumbre y el desasosiego

No, no estoy llamando a D. Alfonso frente al espejo, como si fuese un conjuro para hacer aparecer a Bitelchus o Candyman. No soporto el cine de terror.

No interesa que se sepa que las grandes industrias del metal llevan décadas incumpliendo los sucesivos convenios laborales, precarizando los contratos sin cumplir la cuota de trabajadores fijos, devorando uno tras otro derechos fundamentales de los trabajadores

Hablo de los compañeros del metal gaditano, en lucha por sus reivindicaciones, unas peticiones que no salen en los medios, ni falta que hace. Basta con colgarles la etiqueta de violentos, mostrar unos cuantos neumáticos ardiendo, y ya está el trabajo hecho.

Nadie se pregunta por qué la provincia andaluza tiene uno de los mayores índices de paro de toda España. A nadie se le ocurre tirar de historia y ver como, golpe a golpe, han destrozado la economía gaditana, primero con la reconversión naval, seguida de el cierre de la planta de Delphi en Puerto Real, y más recientemente la de la planta de Airbus. No interesa que se sepa que las grandes industrias del metal llevan décadas incumpliendo los sucesivos convenios laborales, precarizando los contratos sin cumplir la cuota de trabajadores fijos, devorando uno tras otro derechos fundamentales de los trabajadores.

La violencia es la de una patronal que siembra el miedo, la incertidumbre y el desasosiego de no saber si tu puesto de trabajo seguirá existiendo mañana. Violencia es la de unas empresas que no respetan a los trabajadores, ni a sus familias, ni sus derechos.

Sin embargo, cuando es la patronal del transporte la que plantea una huelga, no hay día en que no se les dé bombo y platillo y se haga pensar a todos que son los camioneros los que la convocan. Hasta que un simple trabajador saca los colores a empresarios y medios. No hay día en que un pobre hostelero llore porque no consigue trabajadores, hasta que se descubre que las condiciones ofrecidas son leoninas.

Los derechos de los trabajadores no se ganaron con abrazos y besos. La lucha obrera no se hizo lanzando gominolas y flores. Se hizo a base de sangre, sangre de trabajadores que dieron su vida para que hoy tengamos una jornada laboral de 8 horas, vacaciones y en algunos casos, sueldos dignos. Que nadie se lleve a engaño: si no hay trabajadores, no hay empresas.

Hablan de violencia. Violencia son las colas para pedir comida, violencia es no poder llevar un plato caliente a tus hijos, violencia es no tener futuro. Compañeros gaditanos: si el metal cierra, GUERRA, GUERRA, GUERRA.

 

 

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