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17/01/2021

Escrito en el metro

El árbol de los webinarios

Con la perspectiva del tiempo valorarán mejor la historia de esta gran pausa para la humanidad y para la naturaleza

Publicado: 09/12/2020 ·
09:59
· Actualizado: 09/12/2020 · 09:59
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  • El conocimiento se difunde digitalmente.
Autor

Salvo Tierra

Salvo Tierra es profesor de la UMA donde imparte materias referidas al Medio Ambiente y la Ordenación Territorial

Escrito en el metro

Observaciones de la vida cotidiana en el metro, con la Naturaleza como referencia y su traslación a política, sociedad y economía

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  • La producción científica en general se ha prodigado en artículos en todas las ramas del saber
  • El confinamiento no ha sido en vano para mostrar resultados de investigación
  • Los seminarios virtuales, se multiplican por día alentando una participación hasta ahora inédita

Seguro que los jóvenes de ahora trasmitirán a las sucesivas generaciones que el 2020 supuso un enorme cambio en las rutinas de la vida cotidiana. Aunque nefasto por los efectos de la pandemia, también dejará muchos recuerdos de hechos inéditos hasta entonces en sus vidas. Es muy posible que aquellos que recalen en el mundo de la Ciencia también harán gala de que los hallazgos científicos, desde la desgracia, consolidaron el avance de muchas disciplinas. Con la perspectiva del tiempo valorarán mejor la historia de esta gran pausa para la humanidad y para la naturaleza.

El árbol de la ciencia, ya sea un granado o una higuera, en esta temporada se ha cuajado de insospechados frutos. La producción científica en general se ha prodigado en artículos en todas las ramas del saber. Ha constituido un punto de inflexión en el que desde la imposibilidad o la serenidad en el laboratorio se han logrado asentar datos y extraer conclusiones. El confinamiento no ha sido en vano para mostrar resultados de investigación, incluso traducirlos al lenguaje de la divulgación. Pero también ha sido un momento para los científicos de salir a esos foros virtuales de las plataformas on line. Los webinarios, o lo que es lo mismo los seminarios virtuales, se multiplican por día alentando una participación hasta ahora inédita. Este prodigio de la comunicación ha llegado para quedarse, tanto por la facilidad de intercambiar reflexiones como por el importante ahorro que supone respecto a las convencionales reuniones de antaño. Hasta ahora una sesión de una hora de cinco técnicos podía valorarse, en tiempo y en desplazamientos, con un coste de miles de euros. Hemos aterrizado sin darnos cuenta en otro modelo social, en donde de nuevo la inmediatez es traducida en avance.

Pero al árbol de los webinarios hay que regarlo con novedades. A tan bajo coste cualquiera puede organizar uno dedicado a las mega tendencias universales o a cualquier otra ocurrencia, pero es más que probable que los intervinientes caigan en la repetición y que los oyentes valoren en negativo la monotonía. Ahora nos toca moderar estas novedades de la nueva vida cotidiana, de esa en la que priman aún mas las nuevas tecnologías, y lograr su compatibilidad con lo que siempre fuimos. Ante todo, personas.

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