Monárquicos

Publicado: 15/05/2022
Autor

Juan González Mesa

Juan González Mesa se define como escritor profesional, columnista aficionado, guionista mercenario

Sindéresis

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Cuántos monárquicos habrá que se alegran con la protección militar del estado de las cosas. No preguntes, por si acaso no te gusta la respuesta
Este sábado 14 de mayo se organizó una consulta oficiosa, por supuesto sin carácter vinculante, para ver si la gente prefiere vivir en una monarquía o en una república. Aunque en menor porcentaje de lo que seguramente es reflejo de la sociedad, se acercó a las urnas gente que quiso defender con su voto a la monarquía, como en su momento, el IO, se acercaron muchas personas a votar que no querían la independencia de su tierra, Cataluña. En ambos casos, se trata de gente que entiende la necesidad de una consulta a este respecto. Gracias por respetar el espíritu demócrata de nuestro país.

A los demás, a los monárquicos que no quieren siquiera que se consulte, no vaya a ser que pierdan, me gustaría preguntarles cómo se siente siendo así, el primogénito favorito de un padre terrible e injusto que no duda en perjudicar a un hermano en beneficio del otro. Cómo se siente al saber que, si esta cuestión hubiese sido consultado durante la Transición, en palabras del propio Adolfo Suárez, habría salido República. Que la forma del estado se metió en el texto constitucional para que fueran lentejas, como se metió la inviolabilidad del rey y la medieval norma de que el título se hereda con preferencia del varón sobre la hembra.

Me gustaría saber qué se siente al ser el boxeador para el que se amañan los combates. Me gustaría saber cómo miran a sus hijos y les dicen: «Estoy de acuerdo con la idea de que tú nunca puedas ser jefe del estado porque eres mi hijo». Me gustaría saber cómo defienden la línea sucesoria real y no salieron a la calle para defender el derecho a la sucesión del padre del anterior rey. Ya puestos en harina, me gustaría que me explicaran los muy españoles cómo se sienten al ser súbditos de una casa francesa.

Pero, para no desbarrar, me gustaría saber si son siquiera demócratas. Muchos se escudan en que la forma del estado se encuentra contemplada en la Constitución mientras, con la otra mano, intentan eliminar un título entero para que no existan las Comunidades Autónomas; estos se presentan a las elecciones, por cierto, y a las elecciones autonómicas, de las que sacan un montón de pasta, y con la misma boca se quejan de que a las elecciones generales se presenten partidos independentistas.

Por lo menos los independentistas quieren un referéndum; democracia. Cuántos monárquicos habrá que se alegran con la protección militar del estado de las cosas. No preguntes, por si acaso no te gusta la respuesta. Súbditos de corazón y conciencia que consideran ética y estética, de origen divino, la existencia de una aristocracia hereditaria superior con hijos mejores que sus propios hijos, con derechos arrancados siglos atrás a lomos de un caballo de combate, sobre las espaldas despellejadas de sus propios antepasados. Está bien, es vuestra manera de ser. Pero dejad que se vote.

Pedid que se vote. No seáis ese boxeador que acepta que le amañen los combates y luego alardea de títulos. No seáis ese primogénito que se levanta a las tantas mientras su hermana limpia la casa. No seáis cobardes mientras gritáis un «¡Viva el rey!», como si fueseis capaces de enfrentaros a los republicanos en la trinchera, pero no en las urnas. Sed como los monárquicos que acudieron a esas urnas a pie de calle para votar que quieren seguir viviendo en una monarquía; fueron muy pocos. Los dejasteis solos, cosa que demuestra, una vez más, que los verdaderos héroes son demócratas.

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