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Sábado 31/07/2021

Sindéresis

Sangre roja, cuna facha

A lo mejor existe por ahí un hermano tuyo que conservó su cuna roja. ¿Un pobre?

Publicado: 08/03/2021 ·
14:13
· Actualizado: 08/03/2021 · 14:13
Autor

Juan González Mesa

Juan González Mesa se define como escritor profesional, columnista aficionado, guionista mercenario

Sindéresis

Del propio autor: "Toda ideología que no puede comprender un niño es un engaño para los adultos"

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Tú que me lees, ya tengas ochenta, sesenta o cuarenta tacos, si te criaron para ser diestro y nacionalcatólico, puedes ser hijo de una mujer roja, soltera o presa. Tú que me lees, y te han enseñado desde la cuna que yo soy el enemigo, tienes alguna posibilidad de ser un bebé robado, y yo ninguna, porque los bebés robados nunca acababan en cunas rojas. Bajo la tierra sagrada de algún cementerio puede haber una caja pequeña y vacía donde a tu verdadera madre le dijeron que está tu cuerpo.

Los que te han criado para que me odies hacían eso, no los republicanos, no los anarquistas, no los comunistas, no las profesoras y concejales fusilados. Lo hacían los tuyos, los bebés robados iban en una sola dirección cromática, del rojo al azul. No ha habido ateo que haya intentado quitar su hijo a una madre soltera. No ha habido bebé hijo de golpista que haya acabado en una cuna republicana. Las investigaciones apuntan a una trama de más de treinta mil robos de bebés, en un contexto en que los bebés adoptados, por ley, no podían conocer su procedencia, y en el que, para adoptar, Iglesia mediante, hacía falta demostrar que regentabas una casa nacionalcatólica.

Es posible que te hayan criado en las tesis del darwinismo social, como en aquel artículo antiguo de Mariano Rajoy, que defiende que las personas de clase social alta lo son porque lo merecen, porque mantienen una mejor genética que los hace más competitivos, organizados y productivos. Y tú, con tu genética pobre, proveniente de madre presa, soltera o roja, te lo has comido con papas y contribuyes alegremente al sostén de una brecha social que solo te conviene porque en su momento te robaron. A lo mejor existe por ahí un hermano tuyo que conservó su cuna roja. ¿Un pobre?

En 1943 había más de diez mil niños de menos de tres años de edad en las cárceles españolas. Muchísimos morían. Los hijos de madres a los que esperaba la muerte o una larga condena eran dados en adopción; las falangistas de Auxilio Social tenían su patria potestad cuando se trataba de hijos de familias con malos antecedentes. Pudiste criarte con tus tíos o tus abuelos, pero eso quizá no habría sido suficiente para la limpieza ideológica que planeaba Franco; ¿te han enseñado a admirar a Franco? Pues ese. Querían para ti que te criases en una casa donde odiases a gente como tu madre y donde se justificase su encierro y muerte. En las guerras entre distintos países, cuando se llega a la paz, los presos se van intercambiando para que vuelvan a su casa. En una Guerra Civil no hay con quien intercambiar nada y si la gana un fascista no hay piedad para los perdedores. Esta red nacionalcatólica, este robo, siguió durante la democracia.

¿Pero sabes lo peor de todo, tú que me lees, ya tengas ochenta, sesenta o cuarenta años? No es que te hayan lavado el cerebro para que pienses que todo esto que te cuento está bien hecho. Lo peor es que piensas que es muy improbable que tú seas un bebé robado, y ese pensamiento te tranquiliza. Cogerás estas cifras y cogerás las tasas de natalidad de todos estos años y dirás que es casi imposible que seas un niño de sangre roja criado en cuna facha. Y te dará igual que se lo hayan hecho a otros seres humanos, porque eran de cuna roja. Porque así te han criado. Periódico puro.

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