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Martes 27/07/2021

Sindéresis

Con otros ojos

Él dice que se va porque su figura no sirve para unir; hay que reconstruir a partir de eso.

Publicado: 09/05/2021 ·
20:13
· Actualizado: 09/05/2021 · 20:13
  • Pablo Iglesias.
Autor

Juan González Mesa

Juan González Mesa se define como escritor profesional, columnista aficionado, guionista mercenario

Sindéresis

Del propio autor: "Toda ideología que no puede comprender un niño es un engaño para los adultos"

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Hay ciertas críticas que prefiero hacer a la interna. Hay ciertas ideas que es preciso recuperar. Pero, lo que he tenido claro desde que Pablo Iglesias dimitió, era que, a las personas que nos consideramos con cierta responsabilidad, nos tocaba escuchar qué decía el resto. También con respecto a los resultados electorales de la Comunidad de Madrid. Escuchar, aprender, diferenciar el grano de la paja.

Después de este periodo en que he leído, escuchado y repasado vídeos, repasado momentos importantes en que quizá tomamos decisiones erróneas, he sacado algunas conclusiones. La más importante de ellas es que el equipo del PP de Madrid se grabó a fuego una disertación de Pablo Iglesias que nosotros nos hemos dedicado a diluir con el paso de los meses; hablo de La cuestión de la clase obrera. Entre otras cuestiones, en este vídeo Iglesias atribuía el éxito de Mijaíl Gorbachov a la sencillez con que leyó el momento para su pueblo y lo resumió en dos promesas: pan y paz. El PP de Madrid prometió libertad, y nosotros nos burlamos. Nos burlamos de su falta de contenido discursivo y programático. Nos burlamos, finalmente, de Gorbachov y de las conclusiones de La cuestión de la clase obrera

Por eso pido que leamos los tiempos con otros ojos, que son los mismos ojos con los que lo veíamos en 2014, cuando tuvimos claro que el poder nos quiere pequeños e identitarios, nos quiere llevando nuestras banderas tricolores o rojas, se descojona cuanto más intentamos diferenciarnos de los votantes que nos deben dar la mayoría social necesaria para cualquier cambio profundo. Estoy de acuerdo: la mayoría de la gente está en contra del capitalismo, pero no lo sabe. Añado: la mayoría de la gente está en contra de las injusticias, pero no consiente que alguien que le llama facha le diga qué es justo o injusto.

En algún momento dejamos de ser listos y nos dedicamos a ser heroicos, y también sucede que el estómago de cualquier persona tiene sus límites, y que es casi imposible que una cuestión estratégica no se transforme en una cuestión personal; pero esa es la principal debilidad del personalismo. Hay que mirar esto con otros ojos, y por eso quizás está bien que se relajen los ojos que han visto demasiado, sí, pero hay algo que no acepto: todo Dios se ha lanzado a asegurar que Pablo Iglesias deja la política por la campaña de acoso y derribo, como si los malos hubiesen triunfado y su decisión fuese una derrota. ¿Y si los resultados hubiesen sido otros, el acoso y derribo no habría continuado?

A ver si dejamos de intentar matar dos pájaros de un tiro cada vez que abrimos la boca, porque así nos parecemos cada vez menos a la gente, o, al menos, a la gente a la que merece la pena escuchar. No intentemos culpabilizar a terceros al mismo tiempo que lamentamos, y con la misma comprendemos, la decisión del secretario general. Él dice que se va porque su figura no sirve para unir; hay que reconstruir a partir de eso. No creo que lo dijese con la boca pequeña y, si así fuese, no merecería la pena, entonces, prestarle atención. Creo que el Pablo Iglesias que se ha ido es el mismo que vino, en 2014, diciendo que de nada servía tener razón si no se tenía éxito, y que tener éxito, entre otros factores, es responsabilidad de las palabras que uno escoge. De los ojos con los que mira.

En este momento, mi humilde pero nunca modesto parecer, es que tenemos que volver a mirar con los ojos de 2014. Representábamos a los indignados, los de abajo contra los de arriba, el 99%. Cuando divides el 99% en dos, y regalas la mitad a la reacción, no puedes culpar a los medios, o no completamente, del auge del neofranquismo. Nuestra identidad, como entonces, no importa; lo único que importa son los gastados ojos del pueblo.

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